Deseamos ser amados con fuerza. Deseamos ser queridos con pasión. Deseamos ser pensamiento de quien lo es de nosotros. Deseamos ser llamados constantemente por quienes nosotros llamamos incansablemente durante noches entre huérfanas almohadas. Deseamos ser escuchados por quienes queremos que nos escuchen. Deseamos que nos lloren por quien nosotros lloramos incesantemente. Deseamos ser abrazados y besados por quienes huyen de nuestros besos y abrazos.
Lloraremos de desconsuelo, de rechazo, de incumplimiento de deseos y de rabia porque seremos ignorados por nuestra avaricia y ambición. A veces, olvidamos que quizá sea más importante la amistad que el propio amor, porque lo que a un amigo se cuenta, sobre lo que a un amigo se pide consejo, no presentamos esto ante quien dice llamarse amor. Sólo se unirán dos seres en cuerpo y alma cuando ambos sean amigos, primero, y cuando ni la vergüenza, ni el complejo, ni el miedo anden entre ellos, cuando la amistad sea tran grande que sea bautizada como Amor.
Tampoco será necesario ser amigos para poder ser amantes y amados, recíprocamente, sino que algunos y algunas deberán serlo primero, y otros y otras alcanzarán la verdadera amistad cuando sus corazones hayan sido clavados por las pocas flechas que contienen el benhechor veneno del amor, el cual, ascenderá mezclado con la sangre hasta llegar al cerebro y construir todo un pensamiento bello, feliz, perfecto e ideal, reflejo del verdadero Amor.
¿Amor o Amistad? Para algunos, Amor, para otros, Amistad. La respuesta profética se halla lejos de nosotros: en el Destino. Podrás ir en su búsqueda y fallecer en el camino, pues recorrerás hacia atrás, o podrás permanecer espectante. La decisión de decidir cómo alcanzar lo decidido está en ti, sólo en ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario